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Robert Gibbon Johnson - ¿Realidad o ficción?

Historia  

Según reza la historia, fue el coronel Johnson el que el 26 de septiembre de 1820, de una vez por todas, demostró que los tomates no eran venenosos, sino seguros para su consumo.

Hasta finales del siglo XVIII, los médicos sentían recelo hacia el tomate, y temían que no sólo causara apendicitis, sino también cáncer de estómago porque la piel del tomate se adhería a las paredes del estómago.

El coronel Robert Gibbon Johnson de Salem, Nueva Jersey había traído el tomate desde el extranjero en 1808. Había estado ofreciendo un premio anual al fruto cultivado más grande, pero el público general consideraba que el tomate era una planta ornamental más que un alimento.

Según reza la historia, fue el coronel Johnson el que el 26 de septiembre de 1820, de una vez por todas, demostró que los tomates no eran venenosos, sino seguros para su consumo. Se colocó en la escalera del juzgado de Salem y con valentía se comió una cesta entera de tomates, sin caer de rodillas ni sufrir ningún mal efecto.

La prueba pública de Johnson generó mucha atención y la historia de amor de América del Norte con el tomate, aumentó muchísimo.

Más abajo podéis escuchar una dramatización de la CBS del acontecimiento, de los años cuarenta (en inglés):

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