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¿Bebes zumo de tomate cuando vuelas?

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¿Te has preguntado alguna vez por qué pides un Bloody Mary al servicio abordo cuando vuelas por vacaciones?

¿Te has preguntado alguna vez por qué pides un Bloody Mary al servicio abordo cuando vuelas por vacaciones si normalmente nunca piensas en tomarte un zumo de tomate cuando te sirves una bebida en tu casa?

Parece que detrás de esta decisión hay algo más que la simple euforia de las vacaciones o la idea de dejar atrás la monotonía del trabajo durante dos semanas. Investigadores alemanes del Fraunhofer Institute for Building Physics han encontrado que nuestras ganas por tomar un zumo de tomate se incrementa al volar a cierta altitud y especialmente en vuelos de larga distancia.

En un test que recreaba las condiciones de cabina a una altitud de crucero, se les pidió a un grupo de voluntarios alemanes que hicieran una selección de bebidas y comidas, lo que dio como resultado unas abrumadoras y constantes ganas por beber zumo de tomate. Aunque normalmente no es la primera opción como bebida para la mayoría de la gente, el resultado de este test fue muy sorprendente teniendo en cuenta que en Alemania el zumo de manzana y el de naranja son los grandes favoritos.

Parece que la altitud y las condiciones de baja presión en cabina aumentan el gusto humano por sabores con sal, azúcar o tomate, haciendo del zumo de tomate la bebida más atractiva que cualquier otro refresco servido a bordo. El mismo test realizado en tierra mostró un interés mucho menor por este producto.

Lufthansa, que encargó esta investigación, confía en poder integrar estos resultados en su servicio de menús de cáterin en cabina y suministrar productos para asegurarse de que el cliente no se quede decepcionado a bordo cuando quiera beber un zumo de tomate en su próximo viaje de larga distancia rumbo a sus vacaciones.